Israel ha demostrado ser un país totalmente inestable; las elecciones van y vienen y los partidos se unen, aparecen y desaparecen, pero, ¿por qué tiene Israel que ir cada 4 meses a elecciones?

Las elecciones de 2016 se saldaron con una victoria de Netanyahu, el primer ministro saliente, y su partido, el Likud, de corte derechista y sionista. El laborismo-sionista obtenía un buen resultado,al igual que los partidos palestinos,que se presentaban unidos. Los partidos religiosos, por el contrario, se hundían.
Las elecciones de abril, provocaron una subida del Likud, propulsada por el crecimiento de Blue and White, una alianza de partidos centristas anti-Likud, que empataron en escaños con los primeros.
Los laboristas se hundieron totalmente, perdiendo 13 escaños. Al igual que los partidos palestinos, que se presentaban separados en 4 partidos. Por último, los partidos extremistas sionistas, no obtuvieron los apoyos esperados, por lo que una coalición sionista, como la de hace 4 años, era difícil de volver a realizar sin el apoyo de otro partido centrista.
Con un panorama prácticamente imposible hablando políticamente, se tuvieron que repetir elecciones.
Así, en las elecciones de septiembre, el Likud perdió su estatus de primer partido, ya que, como pronosticaban las encuestas de última hora, Blue and White, que aunque pedió escaños, consiguió hacerse con el primer puesto. Los partidos palestinos consiguieron un buen tercer puesto, esta vez, unidos de nuevo y adoptando el comunismo como ideología.
Los partidos religiosos se mantuvieron, pero los partidos sionista radical, esta vez unidos, consiguieron un muy buen resultado, mientras que los laboristas e izquierdistas consiguieron un buen resultado, aunque tapado por el triunfo de otros partidos.

Aunque, se supone que el partido ganador debería formar gobierno, el presidente del país(del Likud) decidió volver a darle la oportunidad a Netanyahu de formar gobierno. Durante muchos días, se hablo de una gran coalición entre Likud y Blue and White, pero al hacer esto, dejaban a los palestinos como primera fuerza de la oposición, por lo que no era viable.
Viendo que el parlamento seguía siendo un caos político, no hubo más remedio que convocar unas terceras elecciones.
En estas, el Likud ponía todas las cartas sobre la mesa aliándose con grandes partidos, pero un reconocimiento de dinero en negro, provoco que Netanyahu fuera inhabilitado políticamente.

Así, dentro de unos meses se celebraran las terceras elecciones israelíes en menos de 1 año, pero esta vez con un Blue and White fuerte, un Likud que salva los papeles, con los partidos religiosos débiles y los extremistas unidos de nuevo, amenazando el tercer puesto. Un partido palestino en muy buen estado y una unión de laboristas e izquierdistas que no termina de despegar, pero sin la fuerza del Partido Verde, que por primera vez se presentan solos.
Aún así, las encuestas dibujan un parlamento todavía más complicado y en el que no se descartan las cuartas elecciones.
¿Y tú, que opinas?
¿Tendrá Israel un nuevo gobierno después de estas últimas elecciones?
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